Pongamonos liricos...
Hoy esta cretina que escribe anda algo taciturna y "morriñosa", dispuesta por lo tanto a desempolvar las antologias y poemarios y darse un atracón de versos.
Mucho se habla de la música y el cine de los ochenta, y poco de otras artes. Nacen en la gloriosa década dos corrientes poéticas que se centran, por un lado en lo que se dió a llamar "la otra sentimentalidad" (Javier Egea, Luis Garcia Montero, Álvaro Salvador,todos herederos de la poesia de la experiencia...) y por otro aparece el llamado "sensismo" (Miguel Galanes, Fernando Beltran,...)
El movimiento se demuestra andando y la poesia rimando... asi que:
Javier Egea. Paseo de los Tristes
Entonces,
en aquella ciudad
o en la intuición primera, vaga, de su cuerpo,
el pensamiento aún flotaba en bucólicos careos,
en versos aprendidos sin historia
y no era posible amar
entre unas calles donde todo era sucio,
carne sin brillo,
cuando aún en el mar, la nube y las espigas
sin historia y sin tiempo, vanos,
estábamos durmiendo
o ignorando
esa gota de sangre que cuelga del amor
-su blanco cuello herido-,
ignorando la clase oscura en que nacimos,
sin consciencia de naves hundidas,
de rubios naúfragos,
condenados a vivir una historia perdida
de explotación y soledad, de muerte enamorada,
sin saberlo.
Y sin embargo,
entre los autobuses, el gentío,
en la dulce ignorancia,
fue creciendo una luz
que nos hizo sentir un crujido brillante
después que allí, en la sórdida pensión
donde siempre se asilan viajeros sin destino,
gentes oscuras,
en un lugar sin esperanza,
dos cuerpos se sintieron indefensos
sudando en el asombro de la primera felicidad.
Y ahora, ya eres dueño del Puente de Brooklyn. Luis Garcia Montero
Una noche como ésta –dijo-, y tiene que estar
llena de muerte…
Raymond Chandler.
Desde Brooklyn la noche te margina. Abajo
de tus pies se enciende la ciudad en dos inmensos
muslos, y cada esquina espera que le llegue el
orgasmo.
Estás ausente.
Pero todo discurre como si no tomaras los ojos
de un viejo espiando el último reducto de los
parques a oscuras.
Acechas amantes, y te amanece el cuerpo –
sonámbulo casi-. Y es que acaso en este punto
sepas lo que eres, y tus manos contemplen
aquello que prohibiste de ti mismo.
Tímidamente amigo de la muerte. ¡Aquel
amanecer desde el puente de Brooklyn!
Fernando Beltrán. Parque de invierno
Ver al fondo
la muerte de mi padre.
Correr.
No poder alcanzarla.

anika dijo
uy, te ha dado la vena rim-ante...
que miedo ...
17 Mayo 2005 | 11:29 PM