capgras delusion
Un solo zas!, retumba y licua el cerebro, y ya despiertas en otro lugar.
Y es que la línea que separa lo normal de lo anormal es pura convención, una necesidad de la socialización y del vivir en manadas.
Para algunos de estos locos un día se da la epifanía, por fin encuentran su explicación, solo suya, pero suficiente para acabar, al menos por el momento, con la ansiedad y el pavor que producen oir a dos voces hablando mal de ti, sentir que hay quien entra en tu cerebro y te roba las ideas, creer que tus pensamientos se retransmiten en stereo y "dolbysurround", que tu ves cosas donde los demás no las ven, "saber" que alguien toma mil identidades diferentes para seguirte (S. Fregoli), y un sin fin de visiones, vivencias y sensaciones, que un dia encuentran un hilo conductor, fino, transparente e irreal, para dar una coherencia incoherente a ese nuevo mundo psicológico.
El señor D. sufrió un accidente del cual no guarda grandes secuelas físicas visibles, pero, tal vez aprovechando su estancia en el hospital, alguien se ocupó de cambiar a sus padres por otros dos seres de igual fisonomía. D. no sabía como explicarse este hecho, los veía y eran exactamente iguales, pero no se despertaba la emoción o significación emocional propia de los mismos ante ellos, todos sus gestos y sus acciones se le hacían hostiles.
Llegó a la conclusión de que eran unos malditos impostores, si fueran sus padres él "los sentiría como tal", ampliandose su paranoia hasta límites mas difusos: su casa no era su casa, no había resonancia personal con lo que alli había, era una perfecta maqueta de lo que fue su hogar...
Nadie entendía que le ocurría a D., porque se mostraba agresivo, amenazado, extraño y distante, se comportaba como si aquellos que convivían con él fueran sus mayores enemigos...
D. tuvo la suerte de dar con buenos neurologos y psiquiatras, conocedores del Sindrome Capgras (delirio según el cual uno piensa que su esposo/novio/loquesea es un impostor) que le explicaron que una lesión había provocado una desconexión entre el lóbulo temporal y su sistema límbico, es decir, podía ver y reconocer todos los objetos y personas, pero no darles la significancia personal, emocional y la historia intrapersonal correspondiente a esa percepción. Esa disociación le impedía sentir a su padre como tal, leer sus gestos como cariñosos en lugar de amenazantes.
Idear una explicación como la de la sustitución o suplantación es el delirio, explicaciones alejadas de la realidad objetiva para poder mantener cierto equilibrio psiquico. Un discurso alejado de la normalidad estadística carente de lógica para poder sobreponerse a la incertidumbre del esquizofrénico, la suspicacia y sensación conspiratoria del paranoico (el menos loco entre los locos, el mas peligroso por acorralado). La cultura, los valores sociales, el pensamiento imperante delimitan las fronteras entre ellos y nosotros, nosotros y ellos, aun sabiendo que compartimos las mismas reglas arquitectónicas y discursivas, una misma gramática con distintas palabras, ficciones construidas según el mismo esquema, pretendiendo reducirlos a unas cuantos sindromes, bajo un prisma criterial, recogidos en un libro gordo pero insuficiente.
Cualquier dia de estos yo me paso al otro lado.

ana dijo
¿no estoy ya al otro lado?
genial texto, un poco dificil para los no expertos :)
3 Marzo 2006 | 01:34 PM