Skeletons in the closet : Oingo Boingo!
Tengo una rodilla, la derecha para ser más exactos, del tamaño de la cabeza de un bulldog (inglés, y bien criado). Dejando a un lado las razones que me han llevado a disfrutar de una articulación de volumen exponencial durante una semana, el no tener nada que hacer salvo estar sentada con la pierna en alto te lleva a buscar la diversión economizando recursos, sobre todo físicos.
Así que, dadas las circunstancias, decidí que escuchar música, leer y ver alguna película serían las únicas ocupaciones que me mantendrían despierta en estos días, pero claro, no puedo ir muy lejos a hacer acopio de material que digerir; era hora de buscar la película más larga y con más extras, el libro mas pesado (ese que no puedes llevar en el bolso cuando viajas en metro) y los discos que más minutos de entretenimiento me proporcionaran.
Tras darle un repasito a la discografía completa de Décima Víctima (es genial tener tantas cosas metidas en un solo cd, mmm) recuperé del baúl de los recuerdos un disco que hacía por lo menos un año que no escuchaba: Anthology, de Oingo Boingo.
Oingo Boingo, en sus inicios como troupe musico-teatral The Mystic Knights of the Oingo Boingo, fue un colectivo (para mí, colectivo antes que banda) fundado por Richard Elfman y más de una decena de locos, aunque su pequeño hermano Danny E. (si, si, el compositor de bandas sonoras, la parte musical de Tim Burton) no tardo demasiado en tomar las riendas y dar nacimiento a una de las bandas más fantabulosas desde finales de los 70 hasta la mitad de la década de los 90.
Hablar de su historia, todos sus discos, y demás parafernalia es algo que sobra, hay páginas enteras dedicadas a estos monstruos (incluso una dedicada a fotos de tatoos sobre oingo boingo, que cosas), pero es que, leches, mira que eran buenos estos tipos. Con temas tan tan tan conocidos como Weird Science, We Close Our Eyes (por cierto, uno de los que menos me gustan), Little Girls o Dead Man's Party, este trabajo es una genial forma de acercarse a o rememorar la discografía de esta formación de estilo propio e indescriptible (algo cercano al new wave, yo que sé), incluyendo, además, varios temas en directo para sufrimiento y "que-rabia-da" de aquellos que ya no podremos verlos hacer el cabra sobre una tarima jamás.

Soy muy simple, sí. Ya sólo el nombre me parece genial y les concede un buen puñado de puntos para estar entre mis más respetados ídolos, y encima le sumamos que son buenos, originales, se acompañan de calaveritas y demás imagineria del Dia de los Muertos y estaban zumbados, para que seguir contando. Soy friki, pero con clase.
Ahora mi rodilla y yo vamos a pensar como dominar el mundo, con su imponente y terrorífica imagen y mi motivación de poder tal vez lleguemos lejos...

hipster dijo
Que se recupere usted bien y pronto, señorita ;)
Al menos le queda el disfrute de libros, discos y cine. Espero poder aprovecharme de la situación y disfrutar de muchísimos más de sus impactantes posts! :)
26 Mayo 2006 | 08:05