Running Amok...
Algo se gesta, viene de algún lugar que ahora está vacío.
El termómetro marca más de los que quisiera ver, algunos vulnerables, otros susceptibles; la temperatura es una delgada línea que limita la cordura.
Hay mil redes conteniendo un sólo cerebro, pero una única ruptura puede hacer desmoronarse a todo el imperio mental. En Malasia se habla, desde que la Historia es memoria, del Amok: sin explicación conocida, hombres sufren brotes de violencia desmedida, contra todo, y pasan después a un estado amnésico.
Las culturas generan o recogen sus propios síndromes o "locuras", y no sólo nos referimos a las epidemias colectivas(ya hablamos del tarantulismo, o del koro malayo, o el suo-yang chino como ejemplos) que se entienden, por necesidad, ligados a una determinada dinámica social. Hablamos de algo tan personal como ponerse el mundo y la propia vida por montera, así, de repente, y cortocircuitar en brotes disociativos, alucinatorios (el cafard polinesio, el hsieng-ping, etc...).
Por alguna razón se hace más "mágico" hablar de síndromes exóticos, cuando verdaderamente sólo lo son por sus nombres: son patrones casi exactamente repetidos en todas las culturas y lugares del mundo. Se hace más interesante y, porqué no, pedante hablar de sustratos antropológicos, culturas enfermas, etc... que hablar de que el puñetero calor de estos días multiplica las probabilidades de que algunos aprieten los dientes.
Sólo sé que tengo demasiado calor para esta ciudad, que el asfalto no ayuda, ni las aglomeraciones del metro. El misterio psicológico se hace obvio en días como hoy, entiendo la apatía, entiendo la energía y alegría de la luz solar y los colores...
Y entiendo que fumarse un cigarro mientras se espera el autobús sin una sombra a la que agarrarse es capaz de romper la línea de cualquiera. El sol de las 12:15, la Gran Vía es ondulada.

Mortimer Rata dijo
El secreto es planear la huída. Acabo de volver de Londres y no, esto no es vida, jeje.
Desde luego que seremos proclives a ataques homicidas contra todo lo que se mueve; esta ciudad invita a ello. Y más aún sabiendo que cada vez irá a más.
¿No podemos popularizar un término castizo para las masacres espontáneas acaecidas por aquí? Bueno, primero habrá que esperar a que se produzcan y nos dejemos de psicosis de tercera regional como la gripe aviar.
12 Julio 2006 | 12:59 PM