PdC, literas y mil sucesos sucesivos.
Dios se tomó seis días, más uno de descanso, para construir todo esto, con sus cosas buenas y sus defectillos. En una semana se pueden hacer muchas cosas, os lo digo yo, y creer en mi palabra no es cuestión de fé.
Verde por todas partes, lluvia imparable, tardes y noches de músicas de todo tipo, miles de personas vestidas de plástico. Primera misión. Ah, y muchas verdes.
Carreteras sinuosas, pueblos de fiesta, ciudades caóticas, banquetes pantagruélicos. El océano. Portugal y su gastronomía de reyes. Segunda misión.
Los planes más complejos agudizan el ingenio, y resulta que de la chistera salen ideas que siempre funcionan a pesar de las potenciales hecatombes.
Semanas como esta última deberían recetarse en la Seguridad Social. Necesitamos más notas entre los árboles, no perdamos el siguiente tren.

En próximas entregas, más detalles de la aventura cretina en tierras lusas... Continuará.

spike_mandrake (ant. muaddib) dijo
Pues se me hace curioso que hables tanto de verde y luego la foto parezca un poco otoñal ;-)
21 Agosto 2006 | 04:49 PM