de palabras también se vive.
Berta sopesa seriamente esa opción. La hipoteca pesa como un monovolumen con una familia numerosa dentro, vestir bien sale cada día más caro y su último novio sólo la subía a su apartamento si antes ella estiraba hasta el chicle su tarjeta plástica en las terribles cenas en el Gran Casino de Madrid.
Escribir no cansa, requiere de poco material, es muy chic. Puede hacerlo sin sudar y sin que se le corra el rimel. Es compatible con sus clases de flamenco, sus 4 horas diarias de televisión por cable y las eternas siestas. Es una tarea que definitivamente compensa. Sobre todo si lo haces mal.
Aunque era amante del "trabajo" por cuenta propia, la anarquía del artista romántico, novelero, un teletrabajo fijo en el periódico era la mejor solución para sus tensas negociaciones con el banco.
"Buscamos persona responsable, con sensibilidad y un correctísimo estilo para sección fija en periódico de tirada nacional.
Si eres experto en escribir sobre el amor, la tragedia y las relaciones humanas ésta es tu oportunidad.
Sueldo según valía."
Mmm..., tal vez una columna "rosa", o un consultorio amoroso. Eso parecía sencillo. Berta era la mejor diciendole a los demás lo que quieren oir.
Ver tu cara junto a esa sección que todo el mundo lee, que miles de personas siguen por pasión o por puro morbo. Su foto, una pose entre sexy y académica (con unas gafas, unas gafas muy caras, es fácil conseguir este efecto) y mas de mil palabras propias al menos una vez a la semana son irresistibles como un caramelo.
Berta se haría famosa. De oro. Conseguiría publicar algunas de sus postmodernas novelas amorosas, ardientes y apasionadas. El azote de los crueles editores que las devolvieron al remitente sin piedad.
Cuando salió del despacho del director de la redacción, su cara era tan blanca como las paredes que son blancas.
Quien lo iba a decir. Redactora de esquelas.
Y lo fue durante los siguientes 10 años de su vida.

spike_mandrake dijo
Bueno, la oferta parecía interesante. ;-) Es difícil vender trabajos como ese, así que hay que edulcorarlos un poco para atraer candidatos.
8 Septiembre 2006 | 11:22 AM