Hay gente a la que se le ocurren unas cosas bien raras, la verdad. Pero resulta que la tontería cumple ya 12 años, ahí es nada, y no hay sujeto viviente que no deje escapar una sonrisilla al saber que hoy celebrabamos todos juntos el noble arte de hablar cual rufianes bucaneros.
Si no lo has festejado, tus motivos tendrás. A saber:
a) No te has enterado; pues nada, para el próximo curso ya estas sobre aviso. ¡Márcalo en tu google calendar, pillastre!
b) No sabes hablar a lo filibustero; soluciones tenemos, oiga. Ahí tienes un curso intensivo, al más puro estilo 'That's English', online y en vídeo, que resolverá todas tus dudas. Vocabulario y estilo piratil 100%.
c) Te parece una tontería. Y lo es, es una señora tontuna, pero es divertido y se acompaña muy bien con ron y/o grog.
Es una pena, y un hecho a la vez. El verano se termina y Madrid -como todas las ciudades que se dedican a esto de dar trabajo, mala vida y poco aire a los que las habitan- esta llena de gente estresada y deprimida. Otra vez.
Algunos nos hemos quedado guardando sitio. Si bien los retrasos y las ausencias eran muchas, al menos nos quedaba el consuelo de tener la gran ciudad para nosotros y todo el tiempo del mundo para soñar con un Madrid así durante todo el año. Un consuelo malsano, pero consuelo.
(foto de Francisco Martín Cobos)
Álbumes de vacaciones ajenas, historias de lugares que no hemos pisado contadas con poca gracia y alguna que otra anécdota destacable son el pan nuestro de cada día; miento, de cada lunes. Pero todo tiene un fin, los amigos en bañador y las postales de lugares soleados esperarán un año para volver al ataque.
El fin de una cosa suele convertirse en el disparo de salida de la siguiente. Las líneas de 'low cost' hacen su agosto gracias a los bajos ánimos de ciudadanos y ciudadanas, que necesitan otro 'chute', otro 'pico' vacacional; ya se sabe, dejarlo poco a poco es más fácil, losabadonos insidiosos son menos ponzoñosos. Los cretinos tenemos la sana costumbre de adoptar las acciones ajenas que más nos convienen, y la de picarnos la vena mental con fines de semana repletos de estampas foráneas nos parece cruel y conveniente a la vez. De cretinos perdidos, redomados.
Hemos hecho girar sobre su propio eje un globo terráqueo la mar de desactualizado y hemos dejado caer el dedo en un lugar varias veces, hasta que ha caído en un destino 'low cost', aunque de cara vida y carísimo alojamiento.
Nos vamos a pasar frío y fabricar caminos de baldosas amarillas, al ritmo de un son vikingo y bailongo, a un fiordo cualquiera. Y el lunes, al regresar, repetiremos con moderación y suavecito, el ritual: fotos, anécdotas y ojeras infinitas.
Hay algo de terrible en lo infantil. Algo a temer en los ojos extremadamente grandes, la ausencia de cívicos modales y una filosofía brutal de "lo quiero todo, lo quiero ya".
Las cretinas acostumbramos a huir de las cosas más adorables, fóbicas de lo achuchable y naif. Las piruletas, los carritos de helados, los ositos de peluche, los corazones, las tardes de primavera...
Como a las buenas cretinas, además de darnos miedo, nos gusta un rato.
Hoy les presentamos la sensación de la temporada: ¡El nuevo kit para crucifixiones espontáneas del OICOP! Con él usted ya no tendrá que esperar hasta semana santa para crucificarse, NO. Ahora, con el nuevo kit para crucifixiones espontáneas del OICOP usted podrá crucificarse tranquilamente en cualquier lugar y a cualquier hora del día.
¿No es, ciertamente, maravilloso? Veamos un ejemplo: Usted se encuentra en el autobús de camino al trabajo y le entran ganas de crucificarse...¡eso está hecho! con el nuevo kit para crucifixiones espontáneas del OICOP su crucifixión será coser y cantar, en este caso clavar, clavar y clavar. Imagínese que un desconocido le pide fuego ¡ningún problema! con el nuevo kit para crucifixiones espontáneas del OICOP usted podrá darle fuego al desconocido y crucificarse al mismo tiempo.
¿A que espera? ¡Crucifíquese! ¡Crucifíquese! Otros lo han hecho antes que usted; en concreto hubo uno que lo hizo hará unos 2000 años y así nos va...
... ¡Crucifíquese! ¡Crucifíquese! ¡Crucifíquese! con el nuevo ¡Kit para Crucifixiones Espontáneas del Otro Ilustre Colegio de Pataphysica! ¡Su cuerpo, su sastre y sus familiares se lo agradecerán!"
Sí, poeta de sobremesa: sin pretensiones, en el puro anonimato doméstico, con los suyos.
Una, ya sin tiempo para andarse con tonterías, destapa sus verguenzas y lanza su... Filminuto Cretino ! (voten, voten, amantes del vino, el humo y el mal gusto :).
Jugar. Lo importante es participar. Ganar, bien el premio, bien una dosis de ego o un minuto de gloria.
Ya no hay formato que se resista a los contadores de historias, a los usuarios de esta Red de Redes, que nos reúne y nos invita a probar nuevas formas de expresión, que nos empuja al exhibicionismo casero y a compartir.
Pues bien, La Coctelera y MTV presentan el Concurso de Filminutos; graba una historia de no más de 60 segundos, en un único plano secuencia, incluye la clave MTV (de forma oral o escrita, aquí tienes el logo por si te decantas por la segunda) y sube tu video a dalealplay.
Si tu vídeo es muy bueno y consigues convencer con tu microhistoria a tus amigos de La Coctelera, será exhibida en MTV. Ahí es nada.
Ah, y encima puedes ganar un ipod. Ya estas tardando en participar.
"Encontré un pájaro acuático muerto en medio de un aparcamiento. No había coches. El pájaro estaba entero. Desmayado y sin huellas de sangre. Me lo llevé a casa y lo metí en la nevera.
Al día siguiente mi papá y yo lo llevamos por las casas de la vecindad y preguntamos a la gente si había visto alguna vez a un pájaro como ése. Nadie lo recordaba. Se lo llevamos al taxidermista y tampoco él supo decirnos qué clase de pájaro era, aunque todos estabamos de acuerdo en que tenía que ser un pájaro acuático porque tenía los pies palmeados.
Según el taxidermista, el pájaro debía de estar volando por encima del aparcamiento y confundió los reflejos del pavimento con un lago. Suponía que el pájaro se estrelló contra el asfalto y se rompió el cuello.
A mí me pareció tan desaforada esta teoría del taxidermista que durante varios días no deje de pensar en ella. Me ponía en el lugar del pájaro, volando por encima del aparcamiento, haciendo una travesía en busca de un lago. ¿Por qué un pájaro así se encontraba, para empezar, tan lejos de los lugares en donde hay lagos? ¿Cómo era posible que un pájaro se perdiese?"
A. K. se parte de risa, no puede evitarlo. Una foto de un caballo, un peine, una bucólica escena campestre, cualquier cosa le parece divertida y desata un torrente de hilaridad, un ataque de risa de esos que te dejan con una sensación de lo más placentera.
Sufría, indeciblemente. Pero ahí estaba, carcajadas por doquier y una sonrisa al final.
No fueron más que unos minutos, unas horas tal vez, los que A. K. fue la mujer más risueña de la Tierra, la más divertida del planeta. Como son las cosas.
Itzhak Fried quería acabar con las penas de A. K., y lo hizo, aunque no de la forma que esperaba. Quería arrancar una parte de ella y al tocarla, zas!, se obró el milagro, aún fugaz y perecedero.
A. K. son dos letras, dos iniciales de una paciente del señor Fried. Accesos epilépticos y ninguna respuesta a tratamientos convencionales y farmacológicos la hicieron candidata para una intervención quirúrgica: la extirpación de la región cerebral que causa los ataques.
Pero antes de extirpar hay que estimular la zona con el fin de saber que funciones podrían ser afectadas.
Por lo que se ve a nuestra A. K. le debió hacer mucha gracia que le hicieran cosquillas en el foco del mal que la aquejaba, y la risa contagiosa lo invadió todo.
Aunque esta es la parte en que esto ya no es divertido; la risa y el pavor disparados por las mismas neuronas.
No sabemos si A. K. se decantó por una o por otro, pero que triste es tener que elegir.